TU MATRIMONIO… Y EL CORDÓN IRROMPIBLE DE DIOS

Supera los obstáculos en tu matrimonio

Recuerdo cuando nos casamos con Rosa en 1985, que la tarjeta de invitación a la ceremonia tenía impreso un pasaje poderoso de las Sagradas Escrituras, que desde entonces ha sido nuestro lema. Eclesiastés 4:12 dice: “… cordón de tres dobleces no se rompe pronto”.

El cordón de tres dobleces nos transmitía la idea de que no solo estaríamos entrelazados entre nosotros, sino principalmente con el cordón irrompible de Dios. Nuestros cordones podrían ser frágiles, pero si los entrelazábamos al cordón irrompible de Dios, podríamos tener un matrimonio bendecido.

Me llama la atención que el pasaje dice que el cordón de tres dobleces “no se rompe pronto”. Esa frase da la idea de resistencia extrema, pero también de la posibilidad de que pueda romperse en algún momento.

La vida matrimonial no es una carrera de velocidad sino de resistencia y con vallas u obstáculos a superar. A lo largo de los años hemos visto con mi esposa a muchos matrimonios que comenzaron bien su carrera, pero luego de un tiempo no pudieron soportar ni superar los obstáculos que la vida presenta.

En este artículo quiero dar a conocer algunos obstáculos, que pueden presentarse en el camino de nuestro matrimonio, que si no los aprendemos a superar pueden dañar y aún destruir la relación matrimonial.

No estoy pregonando que la vida matrimonial es un valle de lágrimas, pero es necesario saber que existen etapas donde las cosas pueden cambiar de manera impensada y que se presentarán obstáculos que pretenderán afectar la relación matrimonial. Para superar esos obstáculos necesitaremos de nuestra disposición y por sobre todo de sabiduría divina.

Veamos algunos de estos “obstáculos matrimoniales”:

1. Problemas de convivencia
No es lo mismo verse con la persona que uno ama un rato a la semana, bien cambiado y perfumado y con una sonrisa de oreja a oreja, que desarrollar hábitos de convivencia donde se comparten todo tipo de situaciones continuamente y dónde cada cónyuge se muestra tal cuál es. Con el paso del tiempo, la convivencia saca a relucir nuestras virtudes y defectos, nuestras bondades y nuestras miserias y todo eso si no es presidido por la presencia de Dios puede causar serios problemas. La sana convivencia consiste en la sabiduría de vivir alegre y pacientemente con las virtudes y los defectos del otro. Existen muchos enemigos que atentan contra una sana convivencia, como por ejemplo, el diferente trasfondo cultural, espiritual y económico-social, y las distintas experiencias vividas durante la niñez y los distintos modelos de matrimonio (feliz o infeliz) que han rodeado la vida del hombre y la mujer previo al casamiento.

2. Problemas financieros
Si existe un obstáculo a superar es el de los problemas financieros, que puede presentarse de varias maneras: Pérdida del empleo, desocupación laboral prolongada, deudas, escasez, carencias de las necesidades básicas, etc. Todas estas cosas pueden ser detonantes de grandes discusiones y peleas matrimoniales. La presión de la sociedad que nos dice que valemos por lo que tenemos sumado a nuestros anhelos personales de desarrollo, hace que sea muy difícil soportar los tiempos de problemas financieros… a menos que ambos cónyuges se refugien bajo la presencia del Altísimo hasta que pase la tormenta.

3. Enfermedades
Las enfermedades crónicas y súbitas que afectan la salud de los cónyuges, de alguna manera pueden resentir la vida matrimonial y se necesitará la ayuda del Señor para enfrentar tal crisis. Las enfermedades suelen afectar el estado de ánimo y acarrear gastos imprevistos, que pueden provocar tantos cambios en la vida del hogar, que solo con la presencia de Dios y los dones del Espíritu se pueden sobrellevar. Más allá de todo eso podemos aferrarnos a las promesas de salud y sanidad divina que encontramos en la Palabra (Isaías 53).

4. Desacuerdos
Durante la travesía matrimonial existen muchas situaciones de desacuerdo entre los cónyuges. Esos desacuerdos pueden ser superficiales o profundos. Uno puede no estar de acuerdo en el color de las cortinas de la ventana del living, pero otra cosa es estar en desacuerdo por una propuesta de trabajo en otro país y la necesidad de trasladarse lejos de la familia. Allí se necesita la presencia del Espíritu Santo para evitar que el enemigo ponga división entre los cónyuges y la disposición de cada uno de buscar un punto de acuerdo en el Señor.

5. Problemas familiares
Cuando uno se casa, a menos que viva a miles de kilómetros de distancia, también contrae un lazo con la familia del otro. Allí están los suegros, cuñados y demás familiares. Todos conocemos historias de suegras que pretenden meterse en la casa del hijo recién casado y de cuñadas que son más un problema que una bendición. Hablar mal de la familia del otro, hace mucho daño a la relación matrimonial. Es necesario encontrar un punto de equilibrio para convivir de la mejor manera posible.

6. Los fracasos
Existen tiempos donde las cosas no salen como uno pensaba a pesar de haber hecho todo lo posible para tener éxito. Es posible hacer lo mejor posible según nuestras posibilidades y capacidades y, a pesar de todo, fracasar en el intento. Manejar los tiempos de derrotas en armonía matrimonial es un gran desafío, ya que el clima negativo de la derrota puede interferir en la paz y estabilidad matrimonial.

7. Los éxitos o logros
Aunque no lo pensemos, la llegada de los éxitos o logros puede hacer aflorar cosas que no pensamos que teníamos dentro: Orgullo, ostentación, altivez, arrogancia, prepotencia, etc. El sentirse victorioso o exitoso puede dar lugar a todas estas cosas, a menos que hayamos sido quebrantados por Dios previamente. Cuando José fue promovido a un lugar de éxito, tuvo la posibilidad de vengarse de aquellos que lo habían odiado y herido en el pasado; pero no lo hizo, porque el trato de Dios había creado en él un corazón humilde y perdonador. Debemos pedirle a Dios que trabaje en nuestro corazón para que los éxitos y logros no terminen por dañar el matrimonio.

8. Las pérdidas
En la vida a nadie le gusta perder, sino ganar. Las pérdidas no piden permiso, sino que entran inesperadamente. Existen pérdidas graduales y pérdidas inmediatas, sea en el ámbito laboral, ministerial, familiar, financiero, etc. En medio de una sociedad saturada de “éxito”, se hace difícil reconocer ante los demás que estamos atravesando un tiempo de pérdidas, ya que corremos el riesgo de que nos consideren “perdedores” y nos dejen de lado. Más allá de todo lo que nos rodee se hace más que necesario tener presente en esos tiempos lo que dice Romanos 8:28 “Y sabemos que a a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

9. La espiritualidad
La temperatura espiritual de cada cónyuge se notará prácticamente en cada situación de la vida: en las reacciones y la manera de aplicar los principios de la Palabra de Dios. No es poco usual escuchar de matrimonios donde uno de los cónyuges es una persona llena del Espíritu y el otro vive una vida fría y apática espiritual. Generalmente vemos esto en nuestras congregaciones donde, mayormente, la mujer es más buscadora de Dios que el varón. Cuando el varón, “creyente”, está adormecido espiritualmente y su esposa está avivada en el Espíritu, la mujer, en este caso la parte más madura espiritual, necesita mucha gracia de Dios para encontrar un equilibrio y no provocar división. Asimismo tener dos perspectivas en la vida (un cónyuge enfocado en hacer la voluntad de Dios y el otro simplemente en vivir la vida a su manera) puede ser causante de problemas y discusiones.

Como hemos leído, existen éstos y tantos otros obstáculos que pueden presentarse en nuestro camino para evitar que tengamos un matrimonio bendecido por Dios. Sin embargo, estoy totalmente seguro es que la gracia de Dios es tan grande y la presencia del Espíritu Santo es tan poderosa que puede ayudarnos a superar cada uno y todos los obstáculos que se presenten en el camino de nuestro matrimonio. No olvides que si el cordón de tu matrimonio está entrelazado con el cordón más fuerte del Señor… ¡no se romperá fácilmente!