TU HOGAR: UN LUGAR DE REFUGIO Y GRAN PROVISIÓN

Por Ritchie y Rosa Pugliese

La Palabra de Dios dice en 2 Timoteo 3:1 “en los postreros días vendrán tiempos peligrosos”. Otra versión de la Biblia (NTV) dice: “es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy difíciles”.

Basta solo con mirar a nuestro alrededor y ver las noticias para comprobar que vivimos realmente en tiempos “peligrosos y difíciles”, donde muchas veces cuesta mantener la integridad física y emocional.

El pasaje bíblico sigue diciendo (vv. 2-5): “Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios”.

Cuando leemos estas palabras del apóstol Pablo nos damos cuenta de que no son más que un fiel reflejo de la realidad que vivimos. Para poder enfrentar esta realidad de la condición humana y del aumento de la maldad en nuestros días, necesitamos hoy, más que nunca, que nuestro hogar sea un refugio, un lugar seguro.

No nos referimos a poner rejas que rodeen nuestra propiedad o a colocar puertas blindadas (aunque a veces es necesario); sino que nuestro hogar sea un amparo de paz y un faro donde brille la luz de Cristo para alumbrar a este mundo en tinieblas.

En Proverbios 15:6 la Biblia dice: “En la casa del justo hay gran provisión”. Cuando nuestro hogar es un lugar de refugio y seguridad, se transforma también en un lugar de provisión para ayudar a otros. No nos referimos solo a dar una ayuda social, sino principalmente a brindar una ayuda espiritual a todo el que la necesite. Nuestro hogar debe ser un lugar donde familiares, amigos y personas necesitadas puedan venir y recibir la gran provisión de los recursos sobrenaturales de Dios. Nuestro hogar debe ser un lugar de gran provisión de la Palabra y el poder de Dios.

¿Es tu hogar un lugar de gran provisión espiritual? Si todavía no lo es, un buen paso para comenzar es consagrar tu hogar a Dios para que Él lo use como un canal de provisión espiritual a otros. ¿Cómo hacerlo? Haz esta sencilla oración con tu cónyuge: “Señor, en este día te consagramos nuestro hogar y te pedimos que lo transformes en un lugar de gran provisión espiritual, no solo para nosotros, sino también para ayudar a los necesitados”.

Si hiciste esta oración, ¡prepárate, porque tu hogar será un lugar de gran provisión del poder de Dios para ayudar a otros que tanto lo necesitan!