TENER SUEGRA ES UNA BENDICIÓN

Es muy probable que al leer el título hayas pensado: ¿Una bendición?… ¡Tú no conoces la mía!

Es imposible hablar de la vida matrimonial sin tocar el tema de la suegra. Se han escrito innumerables historias, ficticias y reales, sobre la suegra, donde generalmente se la describe como una mujer gruñona e indiscreta, que le gusta entrometerse en el matrimonios de sus hijos. Son de público conocimiento las rivalidades entre suegra y nuera, y las discusiones entre los cónyuges por culpa de la suegra.

Es cierto que muchos matrimonios padecen la impertinencia de suegras que se encargan de sembrar cizañas en la mente de sus hijos contra sus cónyuges. Es una triste realidad que existan relaciones rotas entre suegra-nuera o suegra-yerno, que dividen la unión y atentan contra la armonía familiar.

Pero no puedo seguir adelante sin hacer referencia a mi suegra, que hoy está disfrutando en la presencia de Dios. Una mujer que ha sido una verdadera bendición para mí y que con el paso del tiempo se fue transformando en mi segunda madre.

Sin embargo, no sucedió de la noche a la mañana. Al principio, costó que me aceptara. Quizás, porque toda madre espera “lo mejor” para sus hijos y no quieren que sufran. Pero después la presencia del Espíritu Santo fue limando asperezas hasta lograr una aceptación y entendimiento genuinos.

Puedo decir que fue una mujer de fe y una intercesora con un gran corazón misionero, que siempre nos apoyó y nos alentó a seguir adelante en nuestro proyecto de ir a servir al Señor a otro país, aunque eso significaba estar lejos de su hija y sus nietos.

Fue un duro golpe su partida con el Señor, y extrañamos su presencia y sus oraciones; pero damos gracias a Dios porque dejó gravado en nuestro corazón su ejemplo de mujer, madre y suegra abnegada y fiel.

Ni Rosa ni yo tenemos a nuestras respectivas suegras, porque ambas están con el Señor. Tal vez tú todavía la tengas. La solución no es pensar que todo estará mejor en tu matrimonio el día que ella se vaya de esta tierra. Eso sería rendirse y fracasar antes de intentarlo.

Con la presencia del Espíritu Santo y una buena disposición de tu parte, puedes empezar a valorar y respetar a tu suegra, quien a pesar de sus imprudencias, errores y debilidades humanas, siempre querrá lo mejor para tu vida matrimonial.

Si tú eres una suegra, puedes ser un canal de bendición para tus hijos y tu yerno o nuera. Puedes dejar de ser una “entrometida” para ser una “colaboradora” de la familia de tus hijos. Y por sobre todo, puedes ser una intercesora que ore por los retos y las dificultades que enfrenten tus hijos, tu nuera, tu yerno y tus nietos.

No encontramos en la Biblia referencias a las suegras, solo que Jesús sanó a la de Pedro en Mateo 8:14-17. Pero sí, habla de los padres en Efesios 6:2-3: “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”.

¡Tener suegra es una bendición! Yo puedo dar testimonio de eso, y tú también podrás comprobarlo si dejas a Dios obrar en tu vida y en tu relación con ella. ¿Quieres que te vaya bien y ser de larga vida sobre la tierra? Honra a tus padres… ¡y a tu suegra!