¿QUÉ ESTILO DE ESPOSA ERES TÚ?

Por Rosa Pugliese
El hogar es el lugar donde más queda expuesto el carácter de cada cónyuge. Sin duda, tanto el hombre como la mujer tienen defectos propios de su naturaleza humana cargada de pecado. Sin embargo, hay ciertas actitudes que caracterizan más a la mujer, que al hombre. Hoy veremos las características que predominan en la mujer:
1. La esposa rencorosa: Es aquella que cuando hay una discusión y no pudo “salirse con la suya”, guarda silencio con cara larga por muchos días. Esta esposa es la que dice que “perdona, pero no olvida”. ¡Es un volcán en erupción! Sin embargo, la Palabra dice: “Enójense, pero no pequen; reconcíliense antes de que el sol se ponga” (Efesios 4:26 RVC).
2. La esposa mandamás: Es aquella que pretende ocupar el lugar del esposo. No se limita a dar sugerencias y buenas ideas, sino que pretende tener la última palabra en todo. Por lo general, se queja y dice “mi esposo no tiene carácter”. “Pero quiero que sepan —dice 1 Corintios 11:03 (RVC)— que Cristo es la cabeza de todo hombre, y que el hombre es la cabeza de la mujer”.
3. La esposa quejosa: Es aquella que está descontenta por todo y no tiene gratitud. Cuando todo va bien, está contenta; pero cuando las cosas se complican rezonga por todo, como si la queja solucionará los problemas. Dice la Biblia: “Es mejor vivir solo en el desierto que con una esposa que se queja y busca pleitos” (Proverbios 21:19 NTV).
4. La esposa negativa y amargada: Es aquella que siempre “ve el vaso medio vacío”. Ante cada desafío de la vida, su comentario siempre tiene un tono amargo de incredulidad. Pero Hebreos 12:15 dice: “No dejen brotar ninguna raíz de amargura, pues podría estorbarles y hacer que muchos se contaminen con ella”.
5. La esposa gritona: Es aquella que siempre se comunica a gritos. No es capaz de entablar una conversación calmada y pacífica, ni de tener palabras suaves y tiernas. Es la que dice, no estoy gritando, “estoy hablando con énfasis”, pero sus gritos tapan cualquier énfasis que quiera transmitir. Dios dice: “Desechen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias” (Efesios 4:31 RVC).
6. La esposa chismosa: Es aquella que se deleita en criticar, murmurar, chismear y difamar a los demás. Sin embargo, el apóstol Pablo dijo a Timoteo (5:11-13 RVC): “No admitas a [mujeres]… [que] aprenden a ser ociosas y a andar de casa en casa; y no solamente se vuelven ociosas sino también chismosas y entrometidas, y hablan de lo que no deben”.
7. La esposa superficial: Es aquella que cree que la belleza física y la apariencia externa es lo máximo en la vida. Se ocupa obsesivamente de su imagen y vive siempre pendiente de lo que piensan los demás. Sin embargo, el libro de Proverbios (31:30 RVC) dice: “La belleza es engañosa, y hueca la hermosura, pero la mujer que teme al Señor será alabada”.
8. La esposa hipócrita: Esta es la mujer que asiste a la iglesia y dice ser cristiana, pero cuando termina la reunión no manifiesta una conducta de santidad y fidelidad a Dios. Es una persona cuando habla con los hermanos de la iglesia, pero cuando llega a su casa, se quita la máscara y se muestra tal cual es. Sin embargo, la Biblia declara: “Si alguno de ustedes cree ser religioso, pero no refrena su lengua, se engaña a sí mismo y su religión no vale nada” (Santiago 1:26 RVC).
9. La esposa poco cariñosa: Esta mujer no tiene la capacidad de demostrar amor mediante un abrazo, una caricia o una palabra tierna. Si bien ama a su marido y le es fiel, no tiene la gracia de expresar amor o bien tiene vergüenza de hacerlo, quizás por conflictos interiores que necesitan la sanidad de Dios. “¡Sáciate de sus caricias en todo tiempo! ¡Recréate siempre con su amor!” (Proverbios 5:18-20 RVC).
10. La esposa súper espiritual: Es aquella que todo lo espiritualiza. Es como si viviera en las nubes. Habla todo el tiempo de Dios; pero no cumple las responsabilidades básicas de la vida cotidiana, como ocuparse de su hogar, sus hijos y su esposo. Su religiosidad (no confundir con espiritualidad) ha infectado su vida cristiana y no puede mantener una verdadera relación equilibrada con Dios. Sin embargo, Dios quiere que la mujer“…cuente con un testimonio de buenas obras, como haber criado hijos, practicado la hospitalidad, lavado los pies de los santos, socorrido a los afligidos, y practicado toda buena obra” (1 Timoteo 5:10 RVC).
11. La mujer hiperactiva: Esta mujer es la que siempre está haciendo algo y nunca descansa. Vive a un ritmo de actividad constante, que no le permite aquietarse y reposar. No concibe la vida sin hacer algo. Es presa de su perfeccionismo y se cree indispensable. Sin embargo, 1 Pedro 3:3-4 RVC dice: “Que la belleza de ustedes… dependa… del corazón, de la belleza incorruptible de un espíritu cariñoso y sereno”.
Quizás estés pensando que conoces algunas mujeres con estas características, pero todas las mujeres tenemos el mismo potencial de ser como las que acabamos de describir… a menos que Dios trabaje en nuestras vidas y nos transforme.
La diferencia está en darle el control de nuestra vida a Dios, para que el Espíritu Santo pueda hacer de cada una de nosotras una esposa, compañera y amiga ejemplar. No importa la clase de esposa que seas en este momento, sino la que puedes llegar a ser si le das las riendas de tu vida al Señor. Si decides hacerlo, no tengas ninguna duda de que tu esposo te lo agradecerá y tú también experimentarás el gozo y la bendición de ser una mujer virtuosa, que manifieste en todo momento el carácter de Cristo. ¿Qué estilo de esposa deseas ser?