PRINCIPIOS BIBLICOS DE LA VIDA CRISTIANA ABUNDANTE – Lección 2 –

2.
HABLANDO CON DIOS

El tema de la oración es uno de los temas más importantes de la vida cristiana. Como hijos de Dios tenemos el privilegio único de comunicarnos con nuestro Padre Celestial. La oración es hablar con Dios en la intimidad, es una conversación con alguien que es nuestro amigo.

La oración te ayudará a encontrar la voluntad perfecta de Dios para tu vida a medida que le busques diariamente.

La vida de oración es el área donde Satanás tratará de atacar con más fuerza. El sabe que a través de la oración llena de fe grandes cosas suceden a favor del Reino de Dios y grandes derrotas le originamos al reino de tinieblas.
La oración es la fuente de poder del cristiano, por eso tiene que ser un hábito diario. Debemos apartar tiempo como lo hacemos para comer, dormir o hacer deportes. Para comenzar podemos invertir unos 10 a 15 minutos diarios. A medida que uno crece en los caminos del Señor, más tiempo querrás orar. Para poder tener tiempo para orar será necesario crear un tiempo en medio de nuestra agenda diaria agitada.

Debes saber que cuando empieces a orar el diablo va a molestarte para que dejes de orar. Te pondrá pensamientos o malos recuerdos, sueño o un cansancio fuera de lo normal. Debes continuar orando creyendo por fe que el Señor te está escuchando atentamente. La desconcentración nos impide orar con efectividad. Al orar olvida todos tus problemas, cansancio, etc. y busca al Señor, pues en El está todo lo que necesitamos para vivir bien.

CAUSAS QUE DEMORAN O FRENAN LA RESPUESTA DE DIOS

a) Un corazón impuro: Juan 9:31 dice “y sabemos que Dios no oye a los pecadores, pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye”. La solución para esto se encuentra en 1 Juan 1:9 “si confesamos nuestros pecados El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. El cristiano que confiesa su pecado a Dios, y se arrepiente, es limpiado de toda injusticia y su corazón es hecho puro por la sangre de Cristo. Dios entonces, escuchará sus oraciones porque la sangre de su Hijo ha hecho puro tu corazón. Lo primero que es necesario hacer al comienzo de la oración es confesar y limpiarnos de todo pecado.

b) Motivos Incorrectos: Debemos examinar cuidadosamente nuestros motivos al pedirle algo a Dios. Debemos ver si lo que estamos pidiendo sólo satisfacerá nuestros deseos egoístas o realmente será en beneficio del Reino de Dios y Su voluntad. Santiago 4:3 dice “pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”.

c) Falta de Alabar a Dios: Alabamos a Dios por todo lo que El hace y le adoramos por Quien es El, independientemente de lo que nos suceda aquí en la tierra. Cuando alabamos y adoramos a Dios, a la vez nuestros enemigos son derrotados (Leer 2 Crónicas 20:22)

d) Falta de perdón: Debemos perdonar a otros por obediencia a Dios, aunque ellos no se lo merezcan o yo no lo sienta. De esa manera el canal queda abierto para recibir respuestas a las oraciones (Marcos 11:25-26).

e) Oraciones negativas: No es necesario que le estemos recordando a Dios que somos unos miserables indignos. ¡El ya lo sabe, por eso nos ha perdonado y levantado! Debemos centrar nuestra oración en Cristo y su poder y no en nosotros.

f) Falta de sinceridad con Dios: Debemos adorar a Dios en espíritu y en verdad (Leer Juan 4:23). Debemos ser sinceros con Dios, pues El conoce nuestro corazón, hasta lo más profundo. El Salmo 15:1-2 dice: “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad…y habla verdad en su corazón”

g) Falta de silencio delante del Señor: Orar es hablar con Dios, pero también debemos aprender a guardar silencio delante de El para que nos hable, a través de una suave voz interna o por medio de un pasaje de la Biblia. Nuestra actitud debe ser: “Habla Señor, que tu siervo oye” (Leer Habacuc 2:20); Salmo 5:3; Amós 4:13)

h) Falta de persistencia o perseverancia: Debemos orar creyendo y reclamando las promesas de Dios para se cristalicen en nuestras vidas. A veces cuando pasa el tiempo y no recibimos respuesta, bajamos los brazos y nos rendimos. Debemos orar hasta recibir. Mateo 7:7 dice: “pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá”

i) Falta de deseos honestos: Debemos desear la respuesta a la oración verdaderamente. A veces pedimos caprichos pero no lo que necesitamos. Debemos ser bien específicos en nuestras oraciones y esperar recibir lo que pedimos. En Juan 5:6 Jesús le preguntó al paralítico de Betesda: “¿Quieres ser sano? (algo específico)

j) Falta de visualizar la respuesta: Debemos ver con los ojos de la fe lo que estamos pidiendo, como si pudiéramos tocarlo con las manos. Esto es certeza y convicción. Así es la fe (Hebreos 11:1 “Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”

k) Falta de creer que la respuesta está por llegar: Dios escucha y responda cada oración si permanecemos en El y sus palabras permanecen en nosotros. Marcos 11:24 dice: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá”

DIFERENTES CLASES DE ORACIÓN

a) La oración de confesión: (1 Juan 1:9) Esta es la clase de oración que haces al comenzar a orar. Allí le entregas todo pecado o tentación. Reconoce tus errores y pídele que te perdone. ¡El lo hará!

b) La oración de petición: (Marcos 11:24; Mateo 21:22) Aquí debemos contarle nuestras necesidades, anhelos, sueños y con una actitud de fe pedirle todo lo que queremos. Estamos frente a Aquel que puede hacer cualquier cosa posible.

c) La oración de adoración y alabanza: (Lucas 24:50-53; Hechos 16:22-25) Esta es la clase de oración en la que simplemente alabas a Dios y le das gracias. No le pides por nada, solo le dices cuanto lo aprecias y valoras. Es un tiempo de declararle cuanto le amamos y darle gracias por todo lo que hace por nosotros.

d) La oración de intercesión: (1 Timoteo 2:1-3) Interceder significa orar por otra persona, una ciudad, familia, nación, etc. Aquí te olvidas de tus necesidades y pides a Dios a favor de otros.

e) La oración unida: (Mateo 18:19; Hechos 4:23-30) Es la que hacemos con otros hermanos en la fe, sea en una reunión de la iglesia o en un grupo hogareño. ¡Dios respalda y bendice la oración unida!