LOS FUNDAMENTOS APOSTÓLICOS (Lección 2)

2.
LA FE, LA ORACIÓN Y LA MEDITACIÓN

En esta lección veremos los siguientes tres temas:
• La fe
• La oración
• La meditación

Necesitamos saber qué provoca la meditación. Necesitamos saber qué pensamientos genera en nuestra mente. Si tú no sabes de dónde provienen tus pensamientos, no sabrás cómo tratar con ellos.

2 Corintios 10:3-4
“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”.

Necesitamos entender que existen fortalezas, pensamientos, imaginaciones y cosas que se exaltan a sí mismas sobre el conocimiento de Dios en nuestra vida, y si queremos andar en los caminos de Dios, en nuestra mente debe predominar la importancia central de la Palabra de Dios.

FE
Marcos 11:22-24
“Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.

Jesús asocia la fe con la oración.

Marcos 11:25-26
“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”.

El estado del perdón en nuestro corazón es la clave de la respuesta a nuestras oraciones.

La fe tiene que ver con:
• Creer con el corazón
• Confesar con la boca
• Actuar conforme a la Palabra

El ABC de la fe:
• Actuar
• Creer
• Confesar

Creer con el corazón
Esto significa creer independientemente de nuestros sentidos. Significa creer con todo el corazón que lo que decimos sucederá: Creer la Palabra de Dios.

Romanos 10:9
“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.

Siempre hay una combinación entre creer y hablar. Este es el fundamento de la fe. Creer con el corazón y confesar con la boca.

Marcos 11:23
“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.

Es posible dudar en la mente, pero no en el corazón. Esto se debe a que la fe es del corazón.

¿Cómo viene la fe?
Romanos 10:17
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.

Observa que dice “oír” dos veces… La Palabra de Dios es espíritu, cuando tú la oyes y la oyes; oyes el espíritu de la Palabra. Algo de la Palabra de Dios se conecta con tu espíritu y nace la fe. Cuando nace la fe, tienes la opción de desarrollarla, ejercitarla y ponerla por obra. Muchas personas no tienen idea de qué es la fe. La fe nace de la Palabra, no podemos creer por cosas que exceden a nuestro conocimiento de la Palabra de Dios. El conocimiento, en este caso, se refiere al conocimiento revelado.
Cuando recibes el conocimiento revelado, éste desarrolla la fe dentro de ti. El conocimiento revelado es la compenetración de aquello que está en ti con el conocimiento, el poder y la luz de Dios.

2 Corintios 4:3-4
“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”.

Esto significa que hay una luz que sale del ámbito del espíritu y alumbra el ámbito de la mente. Por eso oramos para que se caigan las vendas de los ojos de la gente.

Necesitamos entender también que hay cosas llamadas fortalezas. Cada vez que recibes el conocimiento de Dios, Satanás levanta fortalezas en tu mente para contrarrestar ese conocimiento.

Esto es lo que Pablo estaba diciendo en 2 Corintios 10:4-5: “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

Tu mente debe aceptar la Palabra de Dios. La Palabra de Dios debe llegar a ser la autoridad final para que no cedas a cualquier cosa contraria a la Palabra de Dios en tu mente.

“Y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. Marcos 11:23

Tú no dudas en tu corazón cuando crees. Creer, en este contexto, significa aceptar. El creer y la fe tienen algunas cosas en común. La única diferencia es que la fe es un sustantivo y creer es un verbo.

Cuando tienes fe en tu corazón, algo ha nacido en tu corazón y tú crees.

ORACIÓN
Marcos 11:24: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.
Este versículo es una introducción básica a la oración.
Orar no se trata solo de pedirle cosas a Dios, sino de pedirle cosas que estén de acuerdo con su voluntad.

Juan 15:7
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”.

Hay un lugar donde la Palabra de Dios reside en ti y cuando tú sabes lo que Dios quiere, tienes confianza en la oración. Orar es participar con Dios para que su voluntad sea hecha en la tierra. La oración puede considerarse también como un medio de intercambio divino. Existen diferentes clases de oración.

Existe la oración de dedicación, fe, consagración, súplica, intercesión. Efesios 6:18 nos dice que oremos con toda clase de oración. No hay mejor oración que la que expresamos bajo la guía del Espíritu Santo. Él nos ayuda a orar.

Romanos 8:26
“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.

Necesitamos tener el entendimiento básico de que la oración consiste en hacer la voluntad de Dios.

Marcos 11:24 está hablando de orar por uno mismo. Si cuando necesitamos algo, lo declaramos y oramos por ello, deberíamos creer que lo recibiremos antes que se materialice.

Existe otro nivel de oración: La guerra espiritual.
Efesios 6:11-13
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”.

Luchar contra los principados y las potestades es otro nivel de guerra espiritual para la destrucción de fortalezas.

La fe tiene que ver con creer y la oración tiene que ver con la Palabra de Dios.

MEDITACIÓN
Muchos creyentes no conocen la función de la meditación en su vida, y entonces no le dedican atención. Meditar es más que pensar.

Salmos 1:1-3
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”.

Josué 1:8
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

La meditación debería ser un proceso continuo

En hebreo, meditar significa concebir algo y expresarlo. No es tan solo pensar. En otras palabras, tú concibes lo que la Palabra de Dios dice, entonces lo expresas, lo declaras. Las cosas penetran en ti a través de la meditación. Muchos creyentes no conocen el arte de la meditación y no lo practican. Y debido a que no meditan, no tienen una verdadera consciencia de lo que Dios les está diciendo a través de su Palabra a su corazón. La meditación tiene que ver con desarrollar nuestra consciencia.

Debemos tener conocimiento de las cosas con las que llenamos nuestra conciencia. Si declaras la Palabra de Dios, ésta afectará tu corazón. Cualquier cosa que dices afecta tu corazón, cualquier cosa que hay en tu corazón afecta lo que dices, y el ciclo continúa.

Tú crees todo lo que dices, y todo lo que crees firmemente, afecta lo que dices. Este es el ciclo.

Antes de recibir a Cristo había un ciclo de muerte… tú hablabas muerte, creías en la muerte y recibías muerte. En este caso, la muerte implica separación espiritual de Dios. Ahora, con tu nuevo nacimiento, comienzas a cambiar ese ciclo. Comienzas a hablar la Palabra de Dios, a creer la Palabra de Dios, a creer lo que Dios dice que eres, a ponerte de acuerdo con Dios y a llenar tu corazón con la consciencia de ello. Esta es la clave para la meditación. La función de la meditación es llenar el corazón con la consciencia de lo que Dios ha dicho.

La meditación te ayuda a guardar tu corazón. El enemigo quiere llenar tu corazón con fracasos, derrotas, desánimo, baja autoestima y toda clase de cosas. ¿Por qué? Porque Dios te creó como un co-creador. Por ejemplo: Si llenas tu corazón de fracasos, reproducirás los fracasos. Reproducirás, todo aquello a lo que esté expuesto tu corazón. Experimentarás, todo aquello que abunde en tu corazón. Esto es lo que Jesús quiso decir en Lucas 6:43-45. La meditación es lo que llena tu corazón en abundancia.

Cuando Proverbios 4:23 dice que guardemos nuestro corazón…. Significa que el centro de reproducción de tu vida está en tu corazón.

Cuando tú utilizas tu boca y tu mente para dedicarte a la Palabra de Dios estás haciendo algo bueno para ti mismo, especialmente cuando has aceptado un principio de la Palabra de Dios y lo estás poniendo en práctica en tu vida. De modo que tú debes ser el “hombre bueno” del que se habla en Lucas 6:45. ¿Cómo llenas tu corazón con lo bueno? Por medio de las cosas en las cuales meditas. ¿Cómo cambias las cosas en las cuales meditas? Al decidir en qué vas a meditar. Por ejemplo, si alguien te ofende, no medites en eso. No permitas que los malos pensamientos se alojen en tu mente.

Dios es un Dios que guarda el pacto
Dios es un Dios amoroso, pero ha establecido el funcionamiento de ciertas leyes. Por ejemplo: La ley de gravedad. Si desobedecemos esa ley, habrá consecuencias… no porque Dios no nos ama. Necesitamos aprender a apropiarnos de las leyes que Dios ha ordenado para nuestro beneficio. La meditación es una de las leyes de Dios: Tú reproducirás, todo aquello que abunde en tu corazón.

Dios guarda su pacto. El estableció el funcionamiento de leyes. No hay manera de gobernar este universo sin leyes: como la ley de gravedad, la ley de levantar vuelo, etc.

Romanos 8:2
“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”.

Existe la ley del pecado y la muerte: El alma que peca, muere.
Existe la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús: Hay una ley del Espíritu.
Existe la ley de la fe: Creer con el corazón y confesar con la boca.

Existen muchas leyes en la Biblia… si tú infringes cualquier ley espiritual, Dios deberá intervenir en su misericordia a tu favor, o de otra manera sufrirás las consecuencias de tus acciones. Conoce las leyes y benefíciate de ellas.

¿Cuál es el objetivo del pacto de Dios con Abraham? Restaurar lo que el estableció en Adán: Ser fructífero, multiplicarse, etc. (Gn. 1:28). Dios no falló a su Palabra, Adán fue el que falló… Cuando Noé apareció en escena, Dios guardó su pacto con él; la Biblia dice que Noé halló gracia delante de Dios (Gn. 6:8).

Abraham apareció en escena y Dios quiso hacer de él una nación para que pudiera cumplirse su promesa original: Esta es la esencia del pacto.

Cuando nos ejercitamos en estas cosas a través de la fe, de creer, de la oración y la meditación… entonces estamos listos para entender lo que Dios tenía en mente cuando hizo de nosotros una nueva creación (o nuevas criaturas en Cristo).

Para entender las realidades de la nueva creación, necesitamos tener estos fundamentos:
• Entender qué es el espíritu, el alma y el cuerpo
• Entender el conocimiento revelado
• La fe – Creer
• La oración
• La meditación y demás.

¿Por qué? Porque al estudiar la nueva creación y meditar en quien dicen las Escrituras que eres en Cristo, sabrás exactamente qué significa.

¿Qué es la meditación?
• Desarrollar nuestra conciencia de la Palabra de Dios.

¿Qué es la oración?
• Comunicarnos con Dios y permitir que nos hable

¿Qué es la fe?
• Esperar recibir de Dios. Si crees en tu corazón y confiesas con tu boca, se pone en funcionamiento una ley en tu vida: La ley de la fe. Esto es lo que Abraham disfrutó.

Resumen

Pacto Abrahámico
Jesús vino en base al pacto Abrahámico.
¿Por qué Jesús dijo lo que dijo en Lucas 13:16? Esa mujer tenía el derecho en Dios de ser libre de esa enfermedad, pero nadie actuó en base a ese pacto. Nadie se benefició de él y nadie la ayudó. Pero Jesús vino y lo cumplió.
Pero Jesús vino y cumplió eso.

En Génesis 12:3b, cuando Dios le dijo esto a Abraham, estaba pensando en Jesús. Pablo se explayó sobre esto en Gálatas 3:16, y nos explicó que Dios hablaba de la Simiente, que es Jesucristo. Por lo tanto, nosotros somos la simiente de Abraham a través de Jesucristo, en quien creemos, a quien recibimos y aceptamos como nuestro Señor y Salvador para que la bendición de Abraham pueda ser nuestra.

¿Qué representa la bendición de Abraham? Es una bendición material, así como también espiritual, y nos pertenece.

La Biblia dice que somos herederos juntamente con Cristo (Ro. 8:17). ¡Una herencia compartida significa que tenemos acceso a todo lo que Jesús tiene acceso!

2 Corintios 5:21 “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.

2 Corintios 8:9 “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”.

Necesitamos entender realmente qué fue hecho por nosotros.
“para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero”. Efesios 1:17-21

PREGUNTAS PARA EL ESTUDIANTE
1. ¿Cómo es posible dudar de algo en la mente, sin embargo creerlo en el corazón?
2. ¿Qué son las fortalezas?
3. ¿Cómo podemos derribarlas?
4. Explica qué son la fe y la oración.
5. ¿Qué significa meditar en la Palabra de Dios?
6. ¿Por qué es tan importante para los cristianos dedicar tiempo a la meditación de la Palabra de Dios?
7. ¿Qué es un pacto?
8. ¿De dónde vienen los pensamientos?
9. ¿Cómo podemos interrumpir y cambiar los pensamientos equivocados de nuestra mente?
10. ¿Qué sucede si no hacemos nada con lo que tenemos en el corazón?
11. Explica por qué Jesús vino en base al pacto Abrahámico.