EL PODER Y LA FUNCIÓN DE LA MENTE (Lección 4)

4.
LA RECONSTRUCCIÓN DE LA MENTE

1 Corintios 2:9-16: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”.

Las cosas que Dios ha preparado han sido reveladas. El hecho de que estén reveladas no significa que las conozcamos.

• Existe el espíritu del mundo. ¿Qué sabes acerca del espíritu de este mundo? El materialismo, la lujuria, la rebeldía…

Una de las funciones del Espíritu es que conozcamos las cosas que Dios nos ha concedido libremente.
• (Solo porque no hayas tenido la revelación de algo, no significa que no exista).
Dios está esperando que tomemos la determinación de darle cabida a su Espíritu, de rendirnos a su Palabra y a sus caminos y de acceder a las cosas que Él nos ha concedido. Si no hacemos estas cosas, no podemos culpar a Dios de no desatar su poder.
Nuestra mente necesita ser reconstruida para que podamos empezar a aceptar la realidad de la mente de Cristo.

Leer Filipenses 2:1-24

En este pasaje de las Escrituras, Pablo exhortaba a los hermanos y les explicaba la clase de mente que debían tener.

• La razón por la cual muchos de nosotros no podemos humillarnos ¡es porque nos aferramos demasiado a nuestra propia opinión y exaltación! Si nos interesa ser exaltados, no podemos tener la mente de Cristo.
• No hemos sido programados para ser espirituales, sino para ser naturales (no poder discernir las cosas de Dios) y para ser un fracaso en las cosas espirituales.
• En nuestro estado natural, no podemos discernir fácilmente las cosas de Dios.

¿Cuál es la mente de Cristo?
Que aunque Él estaba a la altura de Dios y con Dios, se humilló a sí mismo. Y estuvo dispuesto a dejar su posición para poder cumplir la voluntad de Dios de salvarnos.
• ¡Esta es la mente que Dios quiere que tengamos! Pero, ¿cómo podemos tenerla?
• ¡No sucederá de un día para el otro! Tendremos que desarrollarla y cultivarla.
¿Cómo desarrollamos y cultivamos la mente de Cristo?
Necesitamos respondernos algunas preguntas básicas:
• ¿Cuál es actualmente el estado de mi mente?

La Biblia habla bastante de la mente (Col. 1:21; Dn. 5:20; Mt. 22:37; Lc. 12:29; Ro. 1:28)
– Dios necesita destruir algunas cosas que se han endurecido en nuestra mente y en nuestro corazón.
– Si nos movemos en orgullo por un tiempo, nuestra mente se endurecerá.
– Hay una manera de redirigir la energía de nuestra mente en amor al Señor, y Él puede hacer la obra de ablandar nuestro corazón.
– Si estás haciendo algo indebido y tu mente ni se inquieta, tu corazón está endurecido; entonces necesitas clamar a Dios para que Él toque tu corazón. Sé genuino delante de Él.

Nuestro principal enemigo no es Satanás, ¡su poder ha sido destruido! Nuestro peor enemigo es nuestra mente. Si podemos conquistar nuestra mente, podemos conquistar el mundo.
Debemos conocer el estado actual de nuestra mente.

– La Biblia dice que deberíamos amar al Señor con toda nuestra mente.
– Deberíamos tener una mente dispuesta. Podemos pedirle a Dios que nos ayude a estar dispuestos.

¿Cómo empezamos a cambiar nuestra mente?
Cuando los hombres se enrolan en el ejército, son “reprogramados”. Están sujetos a cosas que eventualmente terminará por reprogramarlos.
• Aquello que practiquemos a repetición reprogramará nuestra mente.
• Necesitamos cambiar nuestra mente para poder crecer espiritualmente.
• Debemos hacer cosas para cambiar nuestra mente.
• Hemos tenido muchos años de participación carnal y demoníaca, que ha edificado fortalezas en nuestra mente.
• Cada hábito pecaminoso tiene un modo de pensar que lo gobierna. Nadie peca sin tener un patrón de pensamiento que atrae y permite la operación del pecado.

Tienes que desactivar el programa que está permitiendo ese pecado en tu vida, con la verdad de la Palabra de Dios.
¿Cómo?
Cuando nuestra mente es alumbrada, recibimos el conocimiento revelado.
• No es la letra de la Biblia la que cambiará tu vida.
El conocimiento revelado de la Palabra de Dios es el que tiene el poder de cambiar tu vida. ¡Viene a través de la oración!

Principios para cambiar un patrón de pensamiento
1. Someterse a Dios.
2. Resistir el patrón de pensamiento.
3. Acercarse a Dios para que Él se acerque a nosotros.

Lee Santiago 4
• La verdad que vemos en este pasaje confronta directamente el estado de nuestra mente.
• Nos sometemos a Dios al someternos a su Palabra.
Con respecto a las cosas espirituales, por lo general, la batalla se pierde en la mente.
¡La semilla de la Palabra forzará a nuestra mente a reprogramarse!

Nunca cambiaremos nuestra mente hasta que cambiemos lo que creemos, lo que decimos y lo que hacemos. (Josué 1:8)

¡Proponte llevar lápiz y papel a la iglesia y tomar notas cuando predican! No porque escuches y asientas con la cabeza, significa que podrás recordar todo lo que se predicó.
• Toma nota y comprométete a caminar en la verdad que se te reveló al escuchar el sermón.
• Cómo cristianos debemos ser discípulos. Un discípulo es un aprendiz disciplinado. Una manera de aprender es tomar nota y esforzarnos en llevarlo a la práctica.
• Necesitamos tener un estilo de vida que tenga comunión constante con la Palabra.
• La prueba decisiva de lo que sabemos es tener el fruto en nuestra vida.
• Toma la decisión de llevar a la práctica toda la verdad que escuches.
• Cultiva apetito por la Palabra de Dios.

Un breve resumen
1. Medite día y noche.
2. Ten un cuaderno para tomar notas.
3. Repasa lo que has aprendido.
4. Ora por revelación.
5. Analiza detenidamente los cambios que serán necesarios para poner en funcionamiento la verdad en tu vida.
6. Planifica cómo hacerlo.
7. Pídele diariamente al Señor que te ayude.
8. Revisa tu diario personal cada semana para ver qué tan obediente has sido, y si has fallado, levántate y vuélvelo a intentar.
9. ¡NO TE RINDAS JAMÁS!

PREGUNTAS PARA EL ESTUDIANTE
1-Si Dios nos ha revelado cosas por su Espíritu, y no hemos recibido el espíritu del mundo; ¿Por qué entonces todavía somos carnales? ¿Por qué no estamos caminando en las cosas que han sido reveladas?
2- ¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a pagar el precio para acceder a las cosas que Dios nos ha concedido? ¿Qué debemos hacer para pagar el precio?
3- ¿Por qué mucha gente ve las cosas de Dios como una locura?
4- ¿Qué significa tener la mente de Cristo?
5- ¿Cómo la desarrollamos y cultivamos?
6- ¿Cómo podemos evitar que nuestra mente se endurezca?
7- ¿Cómo podemos reprogramar nuestra mente?
8- ¿De qué manera práctica podemos desarrollar conciencia de la Palabra en nuestro corazón?