EL ESPÍRITU DE JEZABEL EN LA VIDA MATRIMONIAL

La mayoría de las predicaciones, que hemos escuchado sobre “el espíritu de Jezabel”, se han enfocado principalmente en lo que este espíritu puede hacer en la Iglesia de Cristo, si se le da lugar. Sin embargo, este espíritu también puede afectar la vida matrimonial.

Importante: Para conocer más del tema le sugerimos leer nuestra enseñanza bíblica titulada: “¿Qué es el espíritu de Jezabel?”. Haga clic aquí para leerlo

El nombre “Jezabel” significa “sin cohabitación”, lo cual da idea de ser un espíritu que se mueve de un lugar a otro, de una generación a otra.

Veamos a continuación algunas características del “espíritu de Jezabel”, sobre la base de algunos pasajes del Antiguo Testamento y de Apocalipsis y luego saquemos nuestras conclusiones a la luz de la Palabra de Dios. Mencionaré solo las que afectan la vida matrimonial:

1. Manipulación, control. En 1 Reyes 16:31 leemos que ella era la esposa del rey Acab, a quien dominaba completamente (1 Reyes 21:4-16). Y él cedió su autoridad ante ella.

2. Rebeldía. Odiaba y se oponía a toda autoridad espiritual delegada por Dios, no solo a su esposo Acab, sino especialmente a los profetas (1 Reyes 18:4,13).

El espíritu de Jezabel ataca a la Iglesia, compuesta por los redimidos por la sangre de Cristo, entre quienes se encuentran los matrimonios.

El ataque de Jezabel contra los matrimonios tiene dos ramificaciones:

1. Promueve, por un lado, la “liberación” femenina.2. Promueve, por otro lado, la pasividad y el adormecimiento masculino.

1. La “liberación” femenina

El espíritu de Jezabel ataca a la mujer por medio de la incitación a ser una mujer “libre”, no dar cuentas a nadie e incluso dominar a su propio marido. Desde luego, esto no tiene nada que ver con los derechos que la mujer ha adquirido después de haber sido víctima de diversos abusos en la sociedad durante años; sino que, camuflado bajo el lema “de los derechos de la mujer”, se introduce sigilosamente como un veneno en la fibra interna de la mujer y le provoca rebeldía, el “deseo de más libertades”, falta de sujeción a su propio esposo, desprecio por las autoridades espirituales, rechazo a la figura del hombre, entre otras cosas.

Cuando este espíritu afecta a la mujer casada, se originan problemas de incomunicación (discusiones descontroladas), insatisfacción sexual y falta de respeto en el matrimonio. Desde luego, esto no solo afecta a la relación conyugal, sino también a los hijos que viven bajo el mismo techo. Lamentablemente, este espíritu también constituye una “mala herencia” que les dejamos a nuestros hijos, si no lo cortamos a tiempo.

2. La pasividad o el adormecimiento masculino

De otra manera, el espíritu de Jezabel también afecta al varón. Dios ha puesto al varón como la autoridad principal delegada para la vida matrimonial. No es que sea superior a la mujer, sino que Dios le ha dado ese rol de autoridad para que sea responsable del funcionamiento matrimonial.

Cuando el espíritu de Jezabel ataca al varón, produce en él dos cosas:

a. Abuso sobre la mujer.

El varón se transforma en un tirano (el “macho”), que se siente con derecho a golpear a una mujer y a los más débiles y dominarlos por la fuerza bruta.

b. La pasividad o lo que yo llamo “adormecimiento masculino”

El varón no ejerce su rol. En cambio es un “varón domado”, a quien su mujer domina. O es un varón pasivo, adormecido, que no cumple su rol de autoridad delegada por Dios.

Cómo se gana la batalla matrimonial contra el espíritu de Jezabel

1. Detectar y reconocer que el espíritu de Jezabel ha afectado a uno o ambos cónyuges.

2. Humillarse ante Dios y renunciar a ese espíritu en el nombre de Jesús.

3. Atar a ese espíritu y reprenderlo en el Nombre de Jesucristo, haciendo batalla espiritual en intercesión. Santiago 4:7 dice: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”. (Si no sabe cómo hacerlo, busque ayuda de los líderes espirituales de la iglesia donde se congrega para que lo guíen en este paso).

4. Pedirle al Espíritu Santo que produzca en ambos cónyuges el carácter del Jesucristo (obediencia, santidad, respeto) y practicar los principios matrimoniales de la Palabra de Dios.

Una buena pregunta para formularnos es: ¿En qué áreas hemos tolerado al espíritu de Jezabel individualmente y como matrimonio? En Apocalipsis 2:23 el Señor dice: “Yo soy el que escudriño la mente y el corazón”. El Espíritu de Jezabel opera donde se le da lugar, es decir, donde reina una actitud tolerante, débil, que cede ante el ataque de Jezabel. Debemos estar alertas para detectar desde sus comienzos cualquier indicio de una posible acción perversa del espíritu de Jezabel.

¡Es tiempo de levantarnos con la autoridad del Señor para cuidar la salud espiritual de nuestro matrimonio y cancelar la influencia del espíritu de Jezabel en el poderoso Nombre de Jesucristo! ¡Si hacemos esto, recibiremos una gran recompensa del Rey de reyes y Señor de señores, y disfrutaremos de un matrimonio bendecido por Dios!