CÓMO GANAR NUESTRA BATALLA (Lección 4)

4.
EL PODER DE LA OBEDIENCIA

El objetivo de Satanás es mantenernos en desobediencia perpetua a Dios
Las fortalezas son una de las principales causas de que las personas, especialmente los creyentes, sean desobedientes a Dios. Con las fortalezas las personas desobedecen con una razón.

La ignorancia puede convertirse en una fortaleza
• La ignorancia no solo es falta de conocimiento, sino una mente llena de cosas equivocadas, que impide que esa persona conozca las cosas correctas.
• Las cosas invisibles de Dios pueden conocerse a través de las cosas visibles que nos rodean.
• Cuando no conocemos a Dios por quién es Él y no lo glorificamos como Dios, cosechamos las consecuencias.

La naturaleza independiente
Existe una tendencia deliberada en la naturaleza humana de ser independiente de Dios

• Por mucho tiempo, el hombre, en su materia carnal, ha tratado de desprenderse del yugo de Dios. El problema es que ya tenemos el yugo de la destrucción por el pecado.
• Si no tomamos su yugo, entonces seremos afectados por el yugo del pecado. Es necesario que el yugo de Dios destruya el yugo del pecado. Dios dice: “Mi yugo es fácil y ligera mi carga”

Las mentiras de Satanás
• Nos hace creer que los caminos de Dios son difíciles y pesados.
• Presenta el pecado muy fácil y bueno para la carne humana, como si te hiciera libre.
Nada podría estar más lejos de la verdad
– El pecado esclaviza.
– La desobediencia a Dios le concede a Satanás el libre acceso a nuestra vida y nuestro futuro.

Satanás utilizó el mismo engaño con Adán y Eva
• Los hará sabio, les dijo.
• Los hizo tan sabios que necesitaron cubrirse con hojas de higuera después de lo que hicieron.
“Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte”.
Mi obediencia me posiciona para que Dios haga cosas en mi vida, que de otra manera sería imposible.

Nuestro modo de pensar nos mantiene en esclavitud

Satanás utiliza:
• Las fortalezas, el modo de pensar y los patrones de pensamiento maquinados en el infierno para mantener a las personas atadas a él perpetuamente e impedir que los cristianos sean eficaces para Dios.
• Nuestra mente fue diseñada por Dios para que pueda alojar pensamientos y desarrollar ciertos patrones a través de los cuales se procesen futuros pensamientos.
• En nuestros años formativos, nuestra mente fue formada con ciertos patrones y nuestros futuros pensamientos necesitarán pasar por esos patrones de pensamientos formados en nosotros.

El modo de pensar del mundo
• El mundo que nos rodea trata de meternos en su molde al influenciar nuestro sistema de pensamientos con sus valores e intereses. Al someter nuestra mente a un constante bombardeo de esos valores, tendemos a conformar nuestra mente a ese sistema de valores.

En Romanos 12, Pablo dice que no deberíamos conformarnos a este siglo, sino ser transformados por medio de la renovación de nuestra mente.

• La renovación de nuestra mente implica la reconfiguración de nuestro proceso de pensamientos de modo que esté en armonía con la Palabra de Dios.

La relación entre el ámbito del espíritu y el ámbito de la mente
• Las fuerzas espirituales edifican fortalezas mentales.
• En la presencia de una fuerza espiritual, el ámbito mental puede ajustarse fácilmente.
• El pecado es una fuerza espiritual que se ajusta al funcionamiento de nuestra mente.
• La justicia también es una fuerza espiritual que puede afectar nuestra mente.
Sin embargo, la abundancia de pecado le da al pecado una ventaja en la batalla por la mente de la humanidad.

Los pensamientos transmiten una sustancia espiritual
• Todo aquello a lo que está expuesta constantemente la mente, afecta la forma que toma la mente, y todo aquello que controla la mente, controla la vida de una persona.
• Los pensamientos de desánimo, duda, fracaso, incredulidad, temor, odio, inseguridad, orgullo, perversión y muerte o destrucción son tan reales cómo les permitamos estar en la mente.
• En la mayoría de los casos, el temor de algo puede matar a una persona, sin que esa cosa tenga contacto real con tal persona. El temor es una fuerza espiritual, que, cuando se le permite, puede hacer mucho daño a la mente e incluso a la vida de una persona. El temor puede literalmente detener los latidos del corazón o sacarle canas a una persona. Dios no nos ha dado espíritu de temor (de modo que el temor realmente es un espíritu), sino de poder, amor y dominio propio.
• Los pensamientos de no sentirse amado o valorado pueden conducir a la depresión y a oros trastornos psicosomáticos.

La obediencia de Cristo
Jesús aprendió la obediencia por medio de las cosas que Él sufrió (He. 5:7-9).
• La obediencia se aprende. No nos surge naturalmente.
• Jesús experimentó esto como un patrón para nosotros. Aprendemos la obediencia a través de nuestros sufrimientos.
• Muchos sufren, pero nunca aprenden la obediencia. Esto se debe a las fortalezas. Más que aprender las lecciones que resultan de las experiencias; muchos ni siquiera aprenden lecciones equivocadas o no aprenden en absoluto.

Los sufrimientos de Cristo
Él sufrió las limitaciones de la humanidad:
– Estaba sujeto a las limitaciones humanas de las personas que lo rodeaban.
(No podían ver quién era Él y, en consecuencia, hacían juicios equivocados acerca de Él).
– Sufrió al someter su carne a la manera de Dios de hacer las cosas; cosas como las oraciones y las súplicas profundas.
– También sufrió la experiencia de la cruz.
Su obediencia trajo restauración y recuperación de todo lo que Adán perdió en el Jardín del Edén. Por medio de la obediencia de un hombre, la justicia ahora está disponible para la humanidad a través de la fe en Él.

Caminamos en la obediencia de Cristo cuando tenemos su mente
• Necesitamos desarrollar la mente de Cristo, porque Él caminó en dicha obediencia gracias a la condición de su mente.
Pablo dice: “Haya, pues, en vosotros este sentir [mente]” (Fil. 2). Su mente conlleva pensamientos como “no se haga mi voluntad, sino la tuya”. “No puedo yo hacer nada por mí mismo”.
• Que haya también este sentir [mente] en ti para que tú también puedas caminar en obediencia como Él.

Confrontar las fortalezas
• Cuando el conocimiento de Dios viene a nuestra mente, revela las fortalezas que hay allí.
• Debemos utilizar la Palabra de Dios para batallar contra las fortalezas de nuestra mente.
Debemos confrontar y tratar con todo aquello que impida nuestra obediencia. Identifícalo y confróntalo, no lo llames de ninguna otra manera, sino por lo que realmente es: una fortaleza.

Cómo derribar las fortalezas
• Derríbalas en oración
• Échalas fuera con una palabra de autoridad
• Hasta donde te sea posible, actúa de manera contraria a la fortaleza.
Si se ha convertido en un hábito, entonces será necesario un cambio de estilo de vida.
Para derribar las fortalezas es necesario emplear palabras, pensamientos y acciones.
Sería bueno que sumes a esta guerra espiritual un período de ayuno y profunda consagración a Dios.
Tú tienes la victoria, ¡pero tienes que pelear!

Las armas de nuestra guerra espiritual
• A veces el arrepentimiento constante pueda llegar a ser una herramienta para derribar las fortalezas de cualquier pecado que tratamos de despojarnos.

Las armas de esta guerra espiritual son:
1) La Palabra de Dios
La Palabra de Dios nos da promesas y nos dicta un nuevo estilo de vida de victoria al darnos una nueva identidad y autoridad en Cristo.
2) La sangre de Cristo
La sangre de Cristo nos limpia del pecado y por lo tanto destruye el control que Satanás ejerce sobre nosotros a través del pecado.
3) El nombre de Jesús
El nombre de Jesús tiene autoridad por sobre todo otro nombre, y ante su nombre toda rodilla se doblará, incluso toda enfermedad, dolencia y fortaleza.
Necesitamos utilizar nuestras armas en esta batalla y pelear para ganar.
Estaremos en el lugar de recibir el conocimiento de Dios y de rendirnos a Cristo que vive en nosotros para ofrecer una obediencia total; y nuestra experiencia será la plenitud de Dios en Cristo.

PREGUNTAS PARA EL ESTUDIANTE
1. ¿Por qué la obediencia no surge naturalmente en nosotros?
2. ¿Cuál es el objetivo de Satanás en la vida del cristiano y cómo lo logra?
3. ¿Qué mentiras trata Satanás de hacernos creer acerca de la Palabra de Dios?
4. ¿Cuál es la relación entre el ámbito espiritual y el mental?
5. Jesucristo aprendió la obediencia por lo que sufrió. ¿Qué entiendes por esto?
6. ¿De qué manera tener la mente de Cristo nos ayuda a caminar en obediencia a Cristo?
7. ¿Qué debemos hacer para tratar con las fortalezas de nuestras vidas?
8. ¿Qué armas tenemos para tratar con las fortalezas? ¿De qué manera has podido tratar con las fortalezas de tu vida con estas armas?