CÓMO APROVECHAR BIEN EL POCO TIEMPO QUE TENEMOS

Si existe un pasaje relevante para el día de hoy, es el de Efesios 5:16: “… aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

¿Por qué digo esto? Porque cada vez parece que tenemos menos tiempo para hacer todo lo que quisiéramos hacer. ¿Te puedes identificar?

Piensa por un instante lo que le sucede a la mayoría de las personas activas que viven en las grandes ciudades. Se levantan bien temprano por la mañana, se alistan y salen con más tiempo que antes para llegar al trabajo a horario, debido a la cantidad de tránsito cada vez mayor y a sus irritantes congestionamientos. Esto implica que hay que restar más tiempo perdido en viajes de ida y vuelta a las horas del día.

Hablemos ahora de los lugares de trabajo, donde muchas veces el empleado debe quedarse a una reunión de último minuto con el jefe o simplemente debe hacer horas extras para poder cubrir las necesidades de la familia. Sumado a eso, cada vez hay más empresas y comercios donde el empleado debe trabajar los días sábado y domingo en horarios impensados, lo cual hace la vida aún más complicada.

Podríamos seguir agregando más situaciones que nos restan tiempo cada día para estar con nuestro cónyuge y nuestros hijos. Y no nos olvidemos de las múltiples actividades de los hijos, ya sean niños, adolescentes o jóvenes, que en muchos casos atenta contra la posibilidad de encontrarse incluso a la hora de comer.

En una sociedad en la que ambos cónyuges se ven obligados a trabajar, es muy común que cuando uno llega, el otro tiene que salir para su trabajo o cuando uno llega de la jornada laboral por la noche, el otro ya está dormido.
Ante esta penosa realidad, la pregunta que surge es: En medio de nuestro ritmo de vida ajetreado, ¿Cómo hacemos para estar a solas con nuestro cónyuge y pasar tiempo con nuestros hijos?

Creo que la clave la encontramos en el consejo bíblico de aprovechar bien el tiempo. Quizás debamos aceptar que la realidad de vida actual no es la misma que se vivía hace varias décadas, cuando la familia pasaba bastante tiempo junta. Algunos hasta podían almorzar juntos y otros se reunían todas las noches, sin falta, a cenar. Sin embargo, nuestro estilo de vida vertiginoso hace que cada vez vivamos en forma más independiente e individualista, y sea sumamente difícil desarrollar una vida matrimonial y familiar sana.

Ahora bien, ¿cómo podemos aprovechar bien el tiempo? Sencillamente, disfrutar al máximo cada momento que tenemos para estar juntos. Ya sea el desayuno, la cena o simplemente ir a hacer las compras del supermercado. Cualquier momento es bueno para disfrutar la compañía del otro o para estar en familia.

La segunda parte del versículo de Efesios 5:16 dice: “… porque los días son malos”. Por ello, de nada servirá frustrarnos, quejarnos, lamentarnos o incluso añorar “otros tiempos”; cuando antes aceptemos la realidad que nos toca vivir y sigamos el consejo de Dios de “aprovechar bien el tiempo”, más disfrutaremos los pequeños momentos que tengamos y más conformes y agradecidos estaremos.

La decisión es nuestra.