Aliento del cielo para cada día: CREER

JUAN 11:39-41: “Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra…”

Estos pasajes revelan el momento culminante y espectacular de la resurrección de Lázaro, donde Jesús iba a ser glorificado. Note que entre la persona de Jesús y el muerto, Lázaro, estaba la piedra que tapaba el sepulcro.
Jesús tenía todo poder para deshacer esa pesada roca pero le pidió a ellos que la quitasen. ¿Por qué lo hizo? La piedra era el obstáculo para el obrar de Dios en aquella oportunidad.
Para nosotros hoy la «piedra» que necesitamos quitar para ver la gloria de Dios en nuestras situaciones destruidas, muertas y sepultadas es la duda e incredulidad.
Si lee atentamente el pasaje bíblico notará que algo sucedió entre el final de versículo 40 y el comienzo del 41.
Cuando Marta le dijo al Señor que su hermano ya estaba en estado de descomposición, ella estaba confesando su duda e incredulidad interior. Por eso el Señor le responde: «¿No te he dicho que si crees…?» En ese momento, por la gracia del Espíritu Santo, Marta quitó de su vida “la piedra” de la duda e incredulidad y a continuación vino el milagro.
Cuando el tiempo pasa y nada cambia, nuestra fe puede comenzar a decrecer, y podemos caer en un estado continuo de duda e incredulidad.
¡Ahora es el tiempo de quitar la piedra de nuestras vidas que está impidiendo el obrar de Dios! Decida por obediencia al Señor ajustar su mente, emociones, palabras y acciones a todo lo que conduzca a mantener y acrecentar su fe. Cuando remueva la piedra de la duda e incredulidad, ¡el milagro sucederá!

CONFESION DE FE:
EN EL NOMBRE DE JESUS QUITO DE MI VIDA LA PIEDRA DE DUDA E INCREDULIDAD

ORACION:
Dios mío, no quiero frenar tu obrar en mi, por eso en este momento renuncio a todo espíritu de duda e incredulidad que me esta asfixiando. Recibo tu provisión diaria de fe celestial para acelerar mi milagro. ¡Creo en ti Jesús, y sé que voy a ver tu gloria! Amen.