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Aliento Del Cielo Para Cada Día
 

IMPRESIONES PROFETICAS: UN TIEMPO NUEVO PARA ARGENTINA

Segunda Palabra del Señor (Abril 2010)

Mientras estaba otra vez adorando al Señor, vino a mi mente un pensamiento de un párrafo bíblico: “Bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:2). Mientras este pasaje daba vueltas por mi cabeza, me di cuenta que otra vez era un mensaje referido a Argentina, es decir, un mensaje de Dios para Argentina.

Continué meditando sobre el pasaje mientras adoraba y dos palabras resaltaban: 1) Jehová, el Señor y 2) sus beneficios.

Comencé luego a meditar sobre estas dos palabras y pensé en la diferencia que hay entre ellas. Una es la fuente del todo, el Señor; la otra es el resultado de estar conectado a la fuente, sus beneficios.

Sentí, profundo en mi corazón, que Dios quería enfatizar algo para Argentina:

“Mis siervos en estos tiempos de necesidad, han estado enfatizado mis beneficios con la idea de que la gente se bendecida, pero esto ha creado una generación de creyentes desesperados por los beneficios, más que por mi persona. Mis siervos han enfocado sus ministerios principalmente en mis beneficios pero no en la búsqueda de mi persona. Esto ha creado en mi pueblo una pérdida de conciencia entre lo supremo y lo secundario. Este desenfoque ha creado un pueblo interesado sólo en las bendiciones pero no en mí, el Señor que bendice.

Este es el tiempo de ajustar las prioridades, a fin de estar preparados cuando yo suelte sobre Argentina un nuevo mover del mi Espíritu. Ajustarse a mis prioridades significa, presentarse delante de mí con una actitud humilde y dispuestos a realizar los cambios necesarios, independientemente de lo que digan los demás y aun otros siervos amantes de las bendiciones más que de mí, el Señor que bendice.

Ajustarse, implica también decidir priorizar lo que Yo priorizo, pues necesito un pueblo buscador de mi persona por sobre todo. Ellos son los que serán un caudal repartidor de mis beneficios a las multitudes necesitadas. Iglesia, debes entender que mis beneficios sin mi presencia, se pueden perder en cualquier momento. La única seguridad está centrada en mi persona. Yo soy el fundamento, Yo soy la roca firme donde todo lo demás debe ser edificado.

Edificar vidas sin una buena base, mi persona, levantara un ejército de creyentes inestables que vivirán dependiendo para su felicidad o gozo presente, si tienen o no tienen mis beneficios. Necesito levantar un pueblo buscador de mi presencia, no por lo que yo puedo darles sino por lo que yo soy. Aquellos que se animen a entrar en esta dimensión, serán asombrados, pues yo soy el Señor galardonador.

Mis beneficios han sido dados para beneficiarles, pero no te olvides iglesia que la fuente de seguridad está en mí y no en las cosas que yo pueda dar. La bendición real significa estar conectado conmigo, pues Yo soy la vid.

Para éste nuevo mover de mi Espíritu Santo que viene, necesito vasijas vacías de todo intento desesperado por llenarse exclusivamente de mis beneficios. Yo conozco tu necesidad y soy el Señor que suple y abre puertas para que recibas mis bendiciones.”

Primera Palabra del Señor (Marzo 2010)

Lo que estoy compartiendo con ustedes hoy, fue inicialmente gestado en un tiempo de adoración profética en la iglesia americana donde asistimos en Denton (Norte de Dallas),Texas.

Es impactante saber cómo Dios puede moverse en cualquier lugar y hablar cosas, a través de su espíritu, sobre situaciones a miles de kilómetros de distancia.

Mientras adoraba al Señor, venían pensamientos acerca de lo que Dios quiere hacer en Argentina. Nunca antes me había sucedido algo así, pero ahora sé que ha sido para confirmar y reafirmar lo que nuestro corazón está sintiendo respecto de Argentina.

Mientras adoraba al Señor, venían a mi mente pensamientos del Señor donde me decía que es tiempo de que la iglesia argentina se mueva en una nueva dimensión.

Lo que se ha visto en Argentina, hasta hoy, ha sido el mover de la iglesia bajo la unción del Espíritu Santo a nivel individual, el cual ha hecho desarrollar y crecer a varios ministerios, además de traer cierta renovación spiritual; pero ese mover no fue más allá de ser una "primicia" del avivamiento.

Dios quiere hacer algo "nuevo" en Argentina; algo que en realidad no es más que volver a los parámetros siempre vigentes de las Escrituras. Dios le está pidiendo a su Iglesia que comience a moverse en un nivel de unción corporativa, más que individual, porque el derramamiento del Espíritu que se viene sobre Argentina tendrá esa característica. La gloria de Dios se manifestará en aquellos lugares donde la unción corporativa sea genuina y visible.

Este cambio representará una crisis inicial, especialmente para aquellos ministerios basados o centralizados en la figura central de una persona exclusiva. Para poder entrar en lo que Dios está diciendo, será necesario realizar una reestructuración, para lo cual se necesitarán dos características indispensables en los siervos de Dios: humildad y quebrantamiento.

Se necesitará humildad para negarse a sí mismo y quebrantamiento para poder menguar, a fin de que la figura principal de la Iglesia sea única y exclusivamente el Señor.

Dios está reestructurando y reacomodando las bases de su iglesia. Así como el cuerpo humano nunca podría estar en pie sin la columna vertebral, en el ámbito del espíritu sin esta "columna vertebral" o patrón de autoridad, no habrá desarrollo y crecimiento del Cuerpo de Cristo en la dimensión que Dios pretende. La reestructuración, similar a lo mencionado en Efesios 4:11, posicionará a la iglesia para experimentar un nuevo mover espiritual, jamás conocido en Argentina.

Hasta la fecha, Argentina ha experimentado un nivel de renovación y avivamiento, pero no ha ido más allá, hacia la etapa de restauración (recuperar lo que el diablo le ha robado a la iglesia) y de transformación (cambios importantes a nivel de la sociedad).

Las iglesias y/o ministerios que se alineen con este patrón de pensamiento divino, experimentarán una gran cosecha de almas, pues revelarán el corazón y la autoridad de Dios.

Para entender lo que estamos hablando, esta reestructuración transformará a la Iglesia en algo semejante a la Deidad, donde cada uno (Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo) son uno e iguales, pero con responsabilidades diferentes. No existe competencia entre ellos. Es una unidad perfecta e indivisible.

Esta total unidad de la Deidad en el cielo, es lo que Dios quiere manifestar en la tierra por medio de su Iglesia. Argentina necesita ministerios en los cuales la dimensión espiritual corporativa se vea en niveles nuevos, no solo para experimentar bendición, cosecha y avivamiento; sino principalmente para glorificar a Dios y manifestar al mundo que nos rodea el concepto de la genuina unidad espiritual.

Por años se ha enfatizado el concepto de la unidad entre los creyentes (Juan 17), lo cual ha sido bueno; pero ahora la Iglesia necesita entrar en una dimensión de unidad cielo-tierra jamás vista. Para poder ser uno con Dios se necesita, entre otras cosas, entrar en el nivel de unidad que Dios pretende.

Esta unidad divinamente gestada y practicada en la tierra, traerá una dimensión nueva de santidad en la Iglesia, la cual conducirá a nuevos niveles de autoridad espiritual. La palabra santo en el hebreo significa "uno", término del cual deriva la palabra "integridad".

Cuando la Iglesia de Argentina se alinee conforme al sentir de Dios, comenzará a experimentar nuevos niveles de integridad y santidad, tan necesarios para revertir la imagen de liviandad que muchos sectores de la Iglesia ha mostrado ante la sociedad, lo cual le ha hecho perder respeto y credibilidad.

En los tiempos que vienen Dios removerá de su Iglesia ese pensamiento equivocado que dice que “ser santo es ser un religioso”.

Existe una gran diferencia entre santidad y religiosidad. La santidad es el resultado de la unidad e intimidad espiritual con Dios, lo cual es un hecho sobrenatural que obra en la vida del creyente. La religiosidad es el esfuerzo humano que pretende agradar a un Dios al cual no conoce.

La Iglesia dará a conocer ministerios, hombres y mujeres santos en el total sentido bíblico de la Palabra de Dios.

Cuando la Iglesia se alinee en esa dimensión de santidad, la Unción del Espíritu será más fuerte de lo que jamás hayamos imaginado

La Iglesia también experimentará un resurgimiento del ministerio de Evangelista, caracterizados no sólo con una unción para predicar el Evangelio con Milagros y señales, sino que también tendrán la característica de Evangelistas-Apologistas, para poder refutar públicamente las mentiras que abundan en la sociedad respecto a las religiones falsas o pseudo-cristianas. Será un nuevo perfil de lo que conocemos como Evangelista. Dios abrirá puertas en los medios de comunicación para que el Evangelio sea defendido y Dios glorificado. ¡La cosecha será abundante y gloriosa!

Los tiempos que vienen para la Iglesia de Cristo en Argentina pueden ser gloriosos, y dependerá de nuestra disposición a reacomodarnos en lo que Dios quiere. Iglesia de Argentina ¿Estás dispuesta?

Si usted es un pastor o líder espiritual sirviendo a Dios en Argentina, nos gustaría recibir su comentario. Puede hacerlo ahora mismo yendo a la sección "contáctenos" ¡Bendiciones!

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